La tendencia a la religión

Si hacemos un estudio de todas las civilizaciones que han habitado la Tierra a lo largo de la historia, nos topamos con una tendencia intrínseca a la invención de un mecanismo que nos otorgue una misión en la vida, además de una clara manifestación de arrogancia por parte del ser humano. Tenemos una amplia gama de religiones empezando por los cultos de Mesopotamia hasta el cristianismo o el islam pasando por el Antiguo Egipto, la mitología griega, los dioses bárbaros etc.

Con la llegada del siglo XX, además de la prosperidad económica, se produjo el auge de las ciencias, lo que provocó un descenso de la influencia religiosa en la sociedad. La idea de Dios comenzaba a abandonar la mente de los ciudadanos occidentales y en el horizonte se vislumbraba un futuro sin religión, ni movimientos basados en mitos. Nada más lejos de la realidad. En los últimos treinta años una serie de movimientos han recogido el testigo del cristianismo en Occidente y han nacido con la fuerza sectárea de antaño pero bajo una máscara simpática que impide que la gente se percate de su verdadera identidad.

Me gustaría poner como ejemplo de nueva religión al movimiento ecologista, que me parece uno de los dogmas más arrogantes y egoístas de cuantos se están expandiendo por nuestra sociedad.

Los ecologistas quieren salvar el planeta, eso dicen. Pero en realidad todo responde a un mero acto de egoísmo. Lo que temen en realidad es sufrir una catástrofe o morir de cáncer. El problema es que ser sinceros les conllevaría ser alineados con sus enemigos los capitalistas que han creado una sociedad de seres materialistas y egoístas, justo lo que es el ser humano por naturaleza. El planeta no tiene ningún tipo de problema, pues ha sobrevivido a mayores ataques que los producidos por el ser humano. Todos los ecologistas creen que el ser humano tiene una capacidad de destrucción masiva, pero los hechos indican que sólo podemos destruirnos entre nosotros. Estos comportamientos se derivan del eterno pensamiento ufano que nos coloca en el lugar más alto de la jerarquía universal.

Lo más indignante es que se autodenominen amantes de la naturaleza cuando intentar controlarla, coaccionarla y violentarla es el único fin de sus actos. Aguardo el día en el que dejemos en paz a la naturaleza confiando en su sabiduría y dejándola trabajar por sí misma.

Movimientos  como éste se instalan poco a poco en los aparatos del estado y en la correción política, así, cualquier “hereje” que ose distanciarse de la línea general será calificado de fascista, blasfemo, o, en general, de apóstata. Esta tendencia a la religión del ser humano me lleva a pensar que jamás nos podremos deshacer del yugo de la religión y seguiremos sometidos a los sistemas artificiales de los que nos valemos para dominar nuestros miedos. Llámese este sistema Dios, igualdad o ecologismo.

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2 comentarios el “La tendencia a la religión

  1. anveger dice:

    La ignorancia del hombre es infinita y, por tanto, siempre existirán preguntas sin respuesta extrarreligiosa. Por eso, el ser humano necesita la religión para sobrevivir, sea cual sea. Como decía Spinoza: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”. Yo lo confieso, mi religión es la ciencia.

    Otra prueba, además del movimiento ecologista, es la de la inmortalidad. La religiones tradicionales como el cristianismo se han caracterizado por el ansia de inmortalidad, de eternidad. La ciencia ahora está suplantando ese campo e intenta llegar a la inmortalidad, mejorando el cuerpo, realizado transplantes de órganos vitales. Por eso, el único consuelo que me queda para no morir es que algún día se llegue a la inmortalidad, cosa totalmente improbable y religiosa.

    Me ha encantado este artículo, conicido absolutamente en todo. El problema está, como has dicho, en la arrogancia del hombre que intenta domeñar todo cuanto existe, como el ejemplo de la Naturaleza. Hay muchos más ejemplos como la bomba atómica o los campos de exterminio nazi. El hombre es sumamente inferior a la Naturaleza (es nuestra madre, nos ha engendrado), así que debemos de respetarla como lo que es.

    Enhorabuena por este artículo.

  2. C3C1 dice:

    Queramos o no, somos seres religiosos. Ya lo llames Buda, Dios, Alá, Iniesta o como te apetezca. Necesitamos creer, al igual que necesitamos beber, necesitamos comer y necesitamos dormir. Es algo intrínseco como bien dices, de modo que nos es imposible huir de ello. Es como el perro al que han atado un par de latas a la cola, por mucho que corra el ruido no cesará ya que es él mismo el que provoca el ruido. En esto coincidimos.

    Cambiando un poco el tercio y haciendo referencia al tema del egoísmo (el cual tu enfocas haciéndote valer el ejemplo de los ecologistas)al que yo prefiero llamar “Imbecilismo moral” (ya que considero que un egoísta busca lo mejor para sí y no lo que le favorece isofacto) , me gustaría poder pensar que hay algo de bondad aún en estos nuestros corazones y que no todos nuestros actos carecen de sentimientos más allá del amor propio y de una visión introspectiva.

    Ciertamente, este artículo tiene cierto paralelismo con una obra de Unamuno titulada “San Manuel Bueno, mártir” que probablemente hayas leído ya, de no ser así te invito a que lo hagas.

    Enhorabuena, y sigue así.

    C3C1

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