El fluctuante billete rojo

Moneda China: El yuan está fluyendo más allá de la frontera china –y vuelve de nuevo.

20 de Agosto de 2011, HONG KONG

El helicóptero resuena de aquí para allá, hora tras hora, alto, sobre el reluciente puerto y brillantes rascacielos, arrastrando una pancarta publicitaria de color rojo brillante. ¿Qué ganga se vende? Bonos del gobierno, esto es lo que se vende, cotizando a un tipo tan bajo como el 0,6%

Los bonos fueron emitidos el 17 de Agosto por el Ministerio de Finanzas Chino, en su propia moneda, el yuan. Normalmente esto no sería una circunstancia de la que enorgullecerse. Pero lo que hace notable a esta venta es su tamaño (20 mil millones de yuan, 3,1 mil millones de dólares) y sus compradores: inversores extranjeros en Hong Kong. Esto representa de lejos la mayor emisión de bonos “dim-sum”, valores establecidos en la moneda de la china continental, pero vendidos en Hong Kong, donde a la gente le gusta comer bolitas de pasta hervidas y rellenas de carne (dumplings), postres rellenos de carne (pork buns) y otros manjares conocidos como “dim-sum”. Por tanto, esto marca otro paso en la globalización del billete rojo.

Tal primer bono fue vendido por el Banco Chino de Desarrollo en 2007. El banco ha sido seguido desde entonces por más de otros 80 emisores, incluyendo el Banco Mundial, el Banco Ruso, McDonald’s, Volkswagen y un operador de casino.

A pesar de esas ofertas para captar titulares, el mercado de “dim sum” se ha mantenido fiel a su nombre: “delicioso pero limitado”, como Tony Wang del Banco de China dijo en una conferencia organizada por el Centro para la Regulación Financiera y el Desarrollo Económico (CFRED). Las ventas de bonos se han mantenido en pequeña proporción y rápidas de digerir, con un vencimiento medio de dos o tres años. A final es de junio, había depositados 4,7 yuanes en Hong Kong por cada yuan de deuda “dim-sum” (valorada a precio de emisión). Este es el porqué los 20 miles de millones de yuanes ofrecidos por el Ministerio de Hacienda tiene nervioso a todo el mundo.

Sin camino a casa

La emisión de bonos de esta semana no será la última del gobierno, de acuerdo con Li Kequiag, el viceprimer ministro chino destinado a suceder el próximo año a Wen Jiabao como primer ministro. En una charla en Hong Kong el día de la venta, dijo que se les permitirá a las empresas no financieras chinas aumentar los yuanes extranjeros, un privilegio anteriormente reservado para bancos continentales.

Esto expandirá algo el menú. Pero el mayor freno al préstamo al exterior es la dificultad de recuperar el dinero de nuevo. El gobierno chino mantiene profundas ambigüedades sobre el rol del billete rojo en la inversión extranjera. Las compañías chinas pueden ahora comprar a las extranjeras en yuanes; las empresas extranjeras pueden invertir yuanes externos en sus operaciones en el continente. Pero ambas transacciones están sujetas a la aprobación del gobierno.

En los primeros días de la emisión de “dim-sum”, la aprobación llevó sólo un mes o dos, una seña de que el gobierno quería tener éxito en el mercado. Pero debido a la nueva preocupación de las autoridades chinas de que las entradas de capital estimulen una economía recalentada, las han endurecido: una compañía que recaudó yuanes en Hong Kong al principio de este año está todavía esperando para llevárselos fuera de la frontera.

El discurso del señor Li puede ser una señal del relajamiento de la actitud. China ya permite algunas inversiones extranjeras “certificadas” para comprar valores continentales, sujetas a un contingente. Esas inversiones están establecidas en dólares. Ahora, dijo el señor Li, también serán permitidas tales inversiones para hacer caer a 20 miles de millones de yuanes externos dentro del mercado de valores chino. Esto dará a los extranjeros otra razón para mantener billetes rojos.

El gobierno chino no tiene tal ambigüedad con respecto al rol de los billetes rojos en el comercio internacional. En 2009 se permitieron a las empresas de las provincias más dinámicas de china comerciar en yuanes; esta semana el seño Li extendió este derecho a todo el país. Fueron necesarios 600 miles de millones para estabilizar el valor del yuan en el comercio internacional en el segundo cuatrimestre de este año, frente a menos de 50 miles de millones un año antes (ver gráfico 1) Pero esto todavía representa sólo un 7% del comercio total chino y un 0,7% de todo el mundo.

Este rol también está desequilibrado. Del comercio internacional realizado en yuanes, en el primer cuatrimestre de este año, el 94% fueron bienes vendidos a China, no bienes chinos vendidos fuera. En otras palabras, el yuan fluye hacia afuera y no hacia adentro.

Yu Yongding, de las Sociedad China de la Economía Mundial, afirma que esta salida de billetes rojos se debe, paradójicamente, a la vinculación cada vez mayor de China con el dólar. En el pasado, los importadores chinos hacían más comercio en dólares. Este flujo de dólares aliviaba la presión alcista en el tipo de cambio del yuan. En la medida en que el yuan reemplace la salida de dólares con la salida de yuanes, se irá erosionado uno de los pocos canales de China que alivian la presión sobre su moneda. Para mantener el yuan bajo, el Banco Central tendrá que seguir añadiendo más dólares a sus reservas, no menos.

Los extranjeros estarán dispuestos a adquirir yuanes, y reacios a desprenderse de él, tanto tiempo como piensen que está artificialmente bajo. Esta percepción fue reforzada sólo por el superávit externo chino de 69,6 miles de millones de dólares en el segundo cuatrimestre, una gran subida desde los tres meses anteriores. Esto podría haber incitado al Banco Central Chino a dejar que el yuan se apreciara hasta un tipo de 6,4 billetes rojos por uno verde (ver gráfico 2).

El gobierno también está habiendo esfuerzos diplomáticos para favorecer el billete chino. Está presionando a países como Venezuela a pagar en yuanes. De hecho, en junio, los pagos en yuanes desde el continente hacia Hong Kong cayeron por debajo de los que se hacían de Hong Kong hacia el continente, contribuyendo a disminuir notablemente los depósitos en el extranjero. Pero esto podría reflejar la decisión de los reguladores chinos de endurecer las operaciones del comercio triangular, en las cuales los importadores chinos pagan yuanes a un intermediario, que luego paga a los proveedores extranjeros en dólares.

Una pausa en el vertiginoso crecimiento de los depósitos en yuanes podría ser un alivio para algunos. Esos depósitos no son particularmente beneficiosos para los bancos de Hong Kong, porque están luchando por encontrar a alguien a quien prestarle. En junio, los préstamos pendientes ascendían a sólo 11 miles de millones de yuanes, dando a los bancos una ratio de yuan préstamo a depósito del 2%.

Hong Kong está dispuesto a realizar su papel como el laboratorio externo de las finanzas chinas. Pero el experimento no está libre de efectos colaterales. El helicóptero puede resonar con altibajos a través del horizonte representativo del centro financiero, más llamado como futuro del yuan. Pero fue un alivio cuando la tormenta obligó a tomar un descanso.

Traducción del semanario británico The Economist (ver original: http://www.economist.com/node/21526380)

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