Capitalismo: Un sistema a la cabeza (V)

Respuesta a las objeciones: Ciclos económicos (II)

En el fascículo anterior  explicamos que las crisis económicas son tan incompatibles con el capitalismo laissez-faire como lo son el agua y el aceite. Además, que éstas se deben al intervencionismo que se inmiscuye en el mercado y que, mientras siga vigente el socialismo, las crisis serán periódicas.

Hace menos de una semana que, en el parlamento de Inglaterra, loa conservadores han presentado una propuesta para que la economía se atenga a los principios generales del derecho: un coeficiente de reserva fraccionaria del 100%, es decir, que los propietarios del dinero tengan a su disposición la totalidad del dinero, sin ningún tipo de condición. De aceptarse esta propuesta –como sabrán– los ciclos económicos cesarían y la función de crecimiento de la economía sería creciente hasta el infinito. Se trata, pues, de una medida anticíclica.

Esta ley no es nueva. En 1844, los economistas se percataron del mismo problema y se intentó eliminar la reserva fraccionaria. Sin embargo, esta ley, conocida como ley de Peel, conminó a los bancos guardaran (y no prestaran) el dinero de sus clientes. Sin embargo, se produjo un lapsus, a saber: el sistema bancario seguía disfrutando de la posibilidad de crear dinero ficticio en las cuentas corrientes. En la época se pensaba que las cuentas corrientes no provocarían problema alguno, pero no fue así. El despiste permitió que los bancos continuasen ocasionando el problema y, tal despiste, inició dos siglos de un sistema bancario indecente, que permanece incólume, al presentarse como víctima cuando, en verdad, se trata del causante.

Si, finalmente, se ratificara esta ley en el Reino Unido, su economía dejará de presentar ciclos y, en consecuencia, no habrá auges, ni burbujas, ni crisis. Evidentemente, el crecimiento económico será muy pobre; pero, a medio y largo plazo, la sociedad inglesa llegará a un nivel cada vez más alto, pues se ahorrará la destrucción que provoca una crisis. Por consiguiente, la ley cobrará fama internacional, extendiéndose al resto de países que, con toda probabilidad, no tardarían en percatarse de los beneficios ocasionados. La abolición de la esclavitud fue un gran paso que la humanidad inició hacia la justicia; éste paso que está a punto de iniciarse, supondrá un gran avance por la senda hacia la justicia, hacia el fin del socialismo.

Claramente, el que achaca los problemas ocasionados por los ciclos económicos al sistema económico capitalista, se da de bruces con la realidad. Y el sociata que critique esta cuestión, se criticará a sí mismo. Aunque, hay que decirlo, ningún político critica los ciclos económicos y se jactan de sus medidas procíclicas: el baluarte de los políticos, en lo que a economía respecta, suele ser el señor Keynes.

En el presente fascículo terminaré de desgranar la fisonomía de los ciclos económicos: las consecuencias que se desencadenarían al abolir el coeficiente de reserva fraccionaria. Si bien en la entrada anterior traté, principalmente, de los ciclos económicos, en esta hablaremos del papel que protagonizan los bancos centrales en el panorama económico mundial y, como no podía ser de otra manera, del patrón oro.

Los bancos centrales

Ante todo, hay que decir que el sistema bancario es el más intervenido del planeta. La banca, a día de hoy, es la fusión de política y economía, estableciendo una aleación ciertamente inestable. Esta es una de las razones que explican la confusión entre sistema político y económico. Como ejemplo, en España tenemos el mejor de ellos: el esperpento de las cajas de ahorros. Un escándalo de tal magnitud que la dirección de las cajas se reparte entre los políticos, como si de caramelos se tratase.

Dejando a España a un lado, actualmente, la economía se rige principalmente por los bancos centrales. En Europa, por ejemplo, la política monetaria es controlada por el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). Con anterioridad era controlado por el gobierno de cada país y, ahora, por el SEBC; en términos teóricos el mismo perro con distinto collar, pues el nivel de intervencionismo es el mismo.

Y es que los bancos centrales son las instituciones de control económico por antonomasia. Como dicen los teóricos, se dedican a atacar los síntomas de las crisis, pero no la enfermedad, a saber, las políticas procíclicas. Por ejemplo, varían, principalmente, la oferta monetaria, los tipos de interés y la inflacción. Esta es la tarea fundamental del Banco Europeo, la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el de Japón. Este control repercute en nuestra vida diaria constantemente, por ejemplo, el paradigma de las hipotecas.

Además, existe un contubernio entre los bancos centrales y los políticos, al compartir intereses: las dos instituciones animan las burbujas, engendrando las simientes de una crisis futura. A los Estados les conviene que la inflacción se mantenga a unos niveles altos, ya que grava el ahorro y favorece el gasto, dogma keynesiano. Con altas tasas de inflacción, el dinero pierde valor: lo que hoy vale 20 €, mañana valdrá 40€. De este modo, el valor de la deuda pública estatal se reduce con el tiempo, por arte de magia. Así, los Estados no les importa el despilfarro y la emisión de deuda pública -como hemos visto en España, hasta hace unos meses-, mientras el aumento de los precios se mantenga constante. Las economías cíclicas -como las de ahora- son adictas a la inflacción.

Los bancos centrales también asumen otro papel: el de salvavidas. Cuando se desencadena una catástrofe económica, los bancos centrales acuden, para ayudar a todo el sistema bancario a resistir la tempestad. Adquieren dinero, para, luego, en un momento crítico, inundar el mercado de recursos pecuniarios. Pero lo curioso es la manera de recaudar el dinero: lo fabrican. O sea, que no solamente el sistema bancario crea dinero ficticio, provocando una crisis crediticia, sino que los bancos centrales, para salir de la crisis, crean dinero de la nada, enciendiendo la máquina de hacer billetes. Así funciona la macroeconomía del siglo XXI.  Los bancos centrales en un momento de depresión elevan la oferta monetaria, aumentando la inflacción y repartiendo injusticia por doquier.

Inyección del dinero

La inyección de dinero en el mercado por parte de los bancos centrales desentraña, como veremos, una tremenda injusticia, como la mayoría de las acciones intervencionismas, que no favorecen el libre mercado. Este proceso no se produce como el grueso de la población cree: la intuición nos dice que, cuando un determinado organismo decide aumentar el dinero que hay en circulación, producirá más billetes y los repartirá por el mercado; ya está. Pero, tras esta visión intuitiva, se esconde la verdadera injusticia.

Si el nuevo dinero fabricado se reparte equitativamente a todos los agentes del mercado, los efectos de la inyección son nulos. Si a todos los individuos se les entrega un millón de euros, su capacidad aquisitiva será exactamente la misma, el único efecto producido serña la caída del valor del dinero (interés) o variación el los precios (casi siempre, inflacción). Por esto, para que en la inyección se produzcan los efectos perseguidos, necesariamente se tiene que producir una situación injusta: el dinero nuevo se reparte a unos pocos, que están en una situación de ventaja con respecto a los demás. Con el nuevo dinero en mano, éstos invierten y, así, el dinero producido se expande, paulatinamente, por la sociedad, al tiempo que, poco a poco, la divisa va disminuyendo su valor.

La oferta monetaria está relacionada con la inflacción y el consumo. Lo que los bancos centrales quieren es, conjungando las distintas variables, modificar, a su modo de ver, los comportamientos de los consumidores.

Patrón oro

Cámaras de oro

El culmen del conjunto de reformas para acabar con los ciclos económicos, se poducirá al instaurar el patrón oro en la economía. El patrón oro, el respaldo de los billetes en determinada cantidad de oro, lo que pretende es regular la oferta monetaria, impidiendo procesos dinerarios tan perniciosos para el capitalismo como la inyección de dinero o la creación de dinero bancario.

Al estar todo el dinero respaldado por oro, en las cámaras acorazadas de los bancos, los procesos injustos, desestabilizadores y perniciosos, tanto para el mercado como para la sociedad, serán irralizables. Es decir, para aumentar el dinero en circulación, debe aumentar el oro en las cámaras acorazadas. Como todos sabemos, el oro es un producto muy estable, que crece entorno al 1% al año. Y, como vimos en anteriores fascículos, las crisis económicas se producían por la mezcolanza entre liberalismo e intervencionismo. El patón oro imposibilitaría  el intervencionismo, dejando un capitalismo puro, sin crisis económicas, sin injusticias.

Esta medida pondrá el broche de oro, nunca mejor dicho, al capitalismo, haciendo una sociedad más justa y menos irracional. Al menos, en el Reino Unido, se ha dado el primer paso.

Para más información: 100% + patrón oro; http://www.libertaddigital.com/opinion/autores-invitados/ayer-fue-un-dia-historico-56262/

Crítica a la sociedad

Sé que nadie es perfecto, que todo el mundo tiene sus fallos. Pero de ahí a cometer grandes fallos, hay un límite.

Primera

No sé si se han fijado alguna vez de los típicos jóvenes «sin cabeza» que suelen juntarse por la noches y a altas horas de la madrugada y que un gran número de ellos comete grandes barbaridades. El problema de estos jóvenes es suelen dar más importancia a lo que los demás piensan de él a lo que él es realmente. Una cosa que no entiendo para nada es cuando, por el mero hecho de ser «más guay», al ofrecer sustancias (ya sea alcohol, tabaco y drogas) el ofrecido las acepte. Pero hasta donde hemos llegado. Si yo sé que me sientan mal las gambas no las como porque me voy a poner peor. ¿Por qué la gente sabiendo que es perjudicial sigue bebiendo y consumiendo?  Este tipo de jóvenes son los más débiles ya que tienen poca personalidad.

Lo que más me preocupa es que el consumo de tabaco, drogas y alcohol se está disparando cada vez más y, lo que es peor, cada vez a edades más tempranas. ¿Qué provoca este aumento?

Segunda

También hay alguna que otra persona que va a lo suyo, que solo quiere trato con alguien cuando se va a beneficiar por ello. Que no duda en hacer daño por el mero hecho de beneficiarse. Pero yo creo que estas personas, en realidad, no son malas sino ignorantes (ya lo dijo Sócrates), por que si supieran que esa actitud se les vuelve en su contra no actuarían así. Estas son las personas que a corto plazo suelen estar muy bien pero, a medida que pasan los años, se van quedando solas. Si una persona está sola de mayor es por algo. Estas personas, al principio, suelen caer muy bien (¡y valla que si bien!) pero cuando pasan los años, se van desenmascarando y se les va conociendo entonces es cuando ya no caen bien. Para esta tipo de personas si es aplicable la frase: «la confianza da asco». Pero la confianza y el tiempo descubren la verdad, así que tanto asco no debe de dar. Este tipo de persona suele ser la más ignorante de todas, incluso me atrevería a decir que más que las anteriores.

Tercera

La tercera crítica, es a la sociedad en general. Vivimos en una sociedad muy globalizada y que a la vez de ser muy individualista es muy despreciativa hacia el individuo. Se están perdiendo los enlaces entre padres e hijos, cada vez estamos más deshumanizados. La sociedad ha creado un modelo de vida y un modelo de persona al que todo el mundo aspira. ¿Cómo es posible semejante barbaridad? Ni que fuéramos robots, somos personas y todas somos distintas. No existe ninguna persona igual a otra, todos somos distintos, diferentes o raros en algunos aspectos. Debemos aprender de todos y no desechar al que no se ajusta al modelo de la sociedad.

Es muy difícil, en la sociedad actual, intentar mantenerte en ser como eres. Continuamente la gente esta valorando, prejuzgando y juzgando. Además que hay un sistema productivo en el que toda la ropa, alimento, casa, coche, etc. es igual para todo el mundo. Las personas tienen que adaptarse a la sociedad, no la sociedad a las personas (cosa que me parece ilógica).

Conclusión

Yo creo que la clave para ir en el buen camino es entender y saber que es lo que se debe hacer. Si se debe hacer A se hace A y si no se debe de hacer B no se hace B. Si te imponen X y no se debe hacer no se hace X. Siempre hay que actuar por puro respeto al deber, hay que actuar como hay que actuar. Esto, creo recordad, lo dijo Kant.

Yo me quedo con la frase que, desde mi punto de vista, define a esta sociedad ya la dijo Albert Einstein:

«Cada día sabemos más y entendemos menos»

Por último, voy a plantear algunas preguntas que no les encuentro respuesta:

Sabemos cada día más cosas pero no entendemos la esencia de la vida.

a) ¿Cómo puede estar permitido el consumo de algo que esta demostrado perjudicial?

b) ¿Por qué muchas madres abandonan a sus hijos en guarderías o con sus abuelos y nunca están con ellos? (Principal causa de deshumanización y problemas educativos, desde mi punto de vista)

c) ¿Por qué nos venden que hay que ser de una determinada forma cuando la pluralidad es lo más beneficioso?

d) ¿Por qué somos como borregos y actuamos como la masa actúa?

Saludos digitales, Antonio Vegas