Separados y revueltos en el campo

Hay semillas que terminan en malas hierbas, pudiendo ocasionar una cosecha insatisfactoria. Todo buen jardinero debe saber qué hacer para que sólo germinen las buenas semillas: regar éstas e impedir que germinen las otras. Y en caso de descuido, arrancar de raíz las malas hierbas. Ahora bien: no es un descuido que las malas yerbas terminen creciendo frondosamente por el campo y que terminen separando las huertas del maíz forrajero (típico del Norte) con la de los girasoles (típico del Sur). En este campo no se puede decir que haya un buen jardinero, ni siquiera un jardinero.

Análogamente, esta es la fisonomía de España. El jardinero representa a los políticos que han regado y cuidado meticulosamente el germen,  precedido por la guerra civil, de la bifurcación española. Mas este problema ha estado muy presente en las características históricas de España: la antedicha guerra civil, las guerras carlistas… Creíase, en la transición democrática, que esta enfermedad endémica ya estaba superada, pero la simiente seguía ahí latente. El origen del actual problema gira, como en la teoría de la gravitación, en torno a la asimetría de la política autonómica: privilegios para determinados reinos de España y alejamiento en los estatutos autonómicos de la Constitución. Las malas yerbas están ya demasiado creciditas. ¿Cómo puede una persona, en función del territorio donde viva, tener más influencia en el voto? ¿Cómo puede haber estado un Estatuto inconstitucional vigente, cuando casi todos los legisladores son licenciados en Derecho? ¿Cómo puede recibir una comunidad autónoma pobre menos dinero que otra rica? ¿Por qué se multa a los que hablen en español? ¿Por qué se tiene miedo en lugares de España?

Vivimos en un tiempo de masas. Esto no sólo ocurre en España -como podrán comprobar gracias al mundial-, sino en todo el mundo y viene gestándose desde hace casi cien años. La ley de Lynch nació en América.  El grueso de la población no tiene opinión, pero la opinión pública es necesaria para que el Estado siga vivo. Por eso, desde el Estado, se impone una opinión a diestro y siniestro. En el caso actual, los políticos han creado meticulosamente un sistema para poder manipular a la población. Esto trae como resultado que los dirigentes «encienden la mecha» y, seguidamente, explota.  Estoy convencido que todos los manifestantes de hoy están manipulados y, lo que es peor, educados para hacer lo que dicta «su» opción política.

Hoy, hay una clara dicotomía que hace estremecer a cualquier vaticinador: manifestaciones y contramanifestaciones en un mismo momento. Los partidos ‘catalanistas’ han salido a la calle para manifestar su desaprobación a un poder ecuánime e independiente a él. Pero, por otro lado, se ha convocado en acto en defensa del orden constitucional. ¡Vaya, dos opciones contrarias manifestadas en la calle! Lo peor es que es una manifestación de hombres-masa, que son manejados por el político de turno, en contra de la justicia. Únicamente no se desmorona el Estado, ni la Nación, sino el poder público también.

Mas, lo que es un agravante, todo esto se produce cuando España tiene la única posibilidad de su historia de conseguir un mundial. Sí, es un agravante, teniendo en cuenta que el fútbol es un instrumento que mueve a las masas en estampida y, en este caso, debería de unirlas. Aun así, se están separando. ¿Puede más la política que el fútbol? Que nos conteste Paul…

Se dice

El periodismo del siglo XXI está prostituido. Si en el pasado el deber de un buen periodista era informar sobre lo que ocurría de la manera más fiel, hoy sus servicios se encuentran subordinados a los juicios de valor del medio al que representan y a una visión subjetiva del mundo que no hace más que distorsionar la realidad. Aunque la imparcialidad periodística jamás ha existido, antes existía un cierto decoro a la hora de mostrar los sentimientos respecto a un caso determinado.

Sirva como ejemplo el espectáculo de desvergüenza e hipocresía al que nos someten todos los días Manolo Lama y Manu Carroña en la no breve sección de deportes del noticiario de Cuatro. Saben perfectamente que el fútbol levanta pasiones desatadas capaces de llevar a la gente al odio sectario y a  sus consecuencias más terribles.

Manipulan la información con herramientas más propias de programas como Sálvame o La Noria para provocar la ira de una u otra afición y buscar el enfrentamiento radical. Poca gente se percata de que estas dos marionetas están representando un papel delante de las cámaras cuyo único objetivo es avivar polémicas para que la gente esté pendiente de su programa. Lo más curioso llega cuando, como consecuencia de esta propaganda subversiva, se produce un episodio de violencia en el mundo del fútbol, entonces es cuando hablan de vergüenza para el deporte, se lamentan y cambian totalmente su discurso de crispación por el de dramatismo periodístico.

El otro día sin ir más lejos, uno de estos dos energúmenos se dirigió a una ciudad alemana para cubrir un encuentro del Atlético de Madrid si mal no recuerdo. Allí se encontró con un mendigo por la calle y lo ridiculizó molestándolo y pidiendo a los solidarios aficionados atléticos que echasen dinero en su canasto. Más tarde, después del escándalo que se montó, el periodista deportivo pidió disculpas. Sin embargo, estoy seguro que si el lamentable protagonista hubiese sido un periodista perteneciente a otra cadena, o un personaje famoso, lo habrían demonizado de por vida.

Quiero decir con esto que no es de extrañar que después de haber entronizado a la selección española por la victoria en la Eurocopa de 2008, de convertirla en favorita indiscutible para este Mundial, perdieran el primer partido y los titulares amanecieran dictaminando que a España le habían bajado los humos, cuando fueron ellos los que crearon esa imagen.

La conclusión a la que se llega es que los periodistas barren para su puerta y de sus «informaciones» nunca van a salir perjudicados ni ellos ni los suyos.

Yo, amo el fútbol.

Mi amor por el fútbol es casi ilimitado, si lo es. Mi club, el Sevilla FC, representa para mí un cúmulo de cosas que hace que me sienta orgulloso de mirar el escudo, ir a mi estadio todos los domingos, respirar el ambiente de la grada y dejarme la voz allí. Los obstáculos que puedan interponerse entre mi equipo y yo siempre los supero para poder darle el aliento hasta el último minuto, para estar siempre a su lado, en la victoria o en la derrota.

Quizá porque me crié viendo a mi equipo arrastrarse por los estadios de segunda división, hacen que ahora mas que nunca este orgulloso de él.

Pero un momento, hay algo que no puedo comprender. La violencia en el fútbol.

Un partido de fútbol es para disfrutar, para ir a dejarse la garganta, pero no para convertir los aledaños de un estadio en un campo de batalla. Digo esto por un video que he visto últimamente por youtube http://www.youtube.com/watch?v=I7Ez8FRoI4E&feature=fvw donde los ultras de un equipo se enfrentan a los de otro en una especie de descampado. ¿ Qué tiene que ver el fútbol con eso? yo pienso que los que se citan para pelearse, no sienten los colores solo buscan eso pelea. Y por eso me da verguenza que se relacione estos espectáculos con el mundo del fútbol, porque esto no es fútbol, es violencia.

¿Qué le pasa al deporte?

A veces cuando me dispongo hacer algo de deporte por el simple echo de estar en forma, algunas imagenes vienen a mi cabeza y con tan solo venir me aterran.

Me viene la imagen de Antonio Puerta, en paz descanse, aquel maltido agosto de 2007 desplomándose en el suelo y levantándose para llevarse el último aplauso de la que siempre fue y será su aficción. Me viene a la cabeza la muerte de Dani Jarque, en paz descanse, pocos años despues de nuestro Antonio despidiéndose de la vida para siempre en aquel partido de inaurguración del nuevo estadio del Espanyol. Me viene a la cabeza tantos y tantos deportistas que un día disponiéndose hacer sus ejercicios habituales, se topan de cara con la muerte y se los lleva aún siendo jóvenes y estando mas sanos que una manzana.

¿De verdad es sano hacer deporte? ¿Hasta qué límite?

Mi modesta opinión es que el deporte de élite, mas que sano es peligroso. Porque es de humanos la superación personal y si hoy llegas a una marca determinada, mañana querrás llegar a otra superior, pasado a otra… Pero la realidad es que nuestro corazón es limitado y no puede dar de sí todo lo que a nosotros nos gustaría.

En cuanto al deporte de mantenimiento, también tiene su riesgo, porque al estar programado por nosotros mismos (la mayoría de las ocasiones) puede que hagamos ejercicios que no estén acorde con la edad o aptitud física que nos corresponde.

Por esto ¿es sano el deporte? esta es mi pregunta. Esta semana hemos sabido que Sergio Sánchez futbolista del Sevilla FC, sufre una cardiopatía la cual lo va a mantener en dique seco durante un tiempo indefinido. Pero lo que no puedo lograr entender es que como una persona que lleva 15 años practicando el fútbol a alto nivel, se le detecta a estas alturas un problema de corazón. Sea como quiera que sea me alegro por Sergio, ya que si el problema es grave ( ojalá no lo sea) se ha retirado a tiempo y no corre peligro su vida que es lo más importante. Pero… ¿y cuando a nosotros nos hacen pruebas los médicos y nos dicen que estamos aptos para realizar tal ejercicio físico están en lo cierto con tan solo una prueba y sin ser nosotros profesionales? La verdad es que no me lo creo, porque si a personas que dedican toda una vida al deporte le detectan problemas ya avanzada la edad… a nosotros… no lo quiero ni pensar.

Ganó el deporte

Me gusta mucho el deporte, especialmente el tenis. Hoy me gusta más todavía.

Hoy leyendo el periódico me vino la sonrrisa a la cara, el Alcorcón un equipo incomparable al Real Madrid en fichajes, dinero, medios, etc. ha ganado al Real Madrid dejandolo así fuera de la Copa del Rey.

Este deporte, que gasta tanto dinero, ha recibido hoy una lección. Hoy ha ganado el deporte sobre el dinero.