La felicidad en la rutina

Suena a perogrullada el decir que la felicidad se encuentra en las cosas pequeñas, sin embargo, me parecería extraño que un conocimiento tan extendido entre la población fuera contínuamente olvidado en su sentido práctico. Por ejemplo, no me parece una cosa pequeña el tener la mansión más lujosa de la ciudad, el coche más rápido o ser el premiado por la lotería. Pongo estos ejemplos porque me consta que son los mayores anhelos del hombre de a pie, el mismo que toma por lógica la afirmación de que las cosas pequeñas son lo más importante.

Para mí, la felicidad se encuentra en los momentos que paso con mis amigos, en la lectura, en una película etc, y a estos momentos creo que tiene acceso todo el mundo, por lo tanto son cosas pequeñas ya que son universales. Es por esto que no hay necesidad de desear tantos lujos, de crear envidias, celos,  en definitiva, de llevar una vida en el mundo irreal. Yo he forjado mi manera de vivir a partir de la austeridad, porque lo material, si no es necesario, carece de importancia alguna. Quien cree encontrar la felicidad en una determinada prenda de ropa, en cosméticos, en sentirse uno más entre la multitud, ya la ha perdido, porque la felicidad es un término opuesto al de falta de identidad, de iniciativa, al de envidia y al de todos los que atormentan la mente humana.

Creo que la sencillez debe ser el punto de partida de una vida tranquila, sin remordimientos ni barreras, de una vida feliz. La mente sólo crea por sí misma las necesidades básicas, el resto proviene de los sentidos y el engaño. Este engaño ha sido aprovechado con astucia por la televisión y la publicidad para captar espectadores. Aquel que es fuerte de carácter y es capaz de resistir a todas las tentaciones engañosas que se nos ofrecen, conseguirá una vida de libertad plena.